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El sutil giro monetario y la prioridad del dólar: por qué la desinflación sigue mandando sobre la actividad
La política monetaria muestra señales de una cierta mayor expansión, pero el crédito sigue sin llegar con fuerza a la economía real. La intervención sobre el dólar cerca de los $1.500 dejó en claro el orden de prioridades del Gobierno: la desinflación continúa por encima de la actividad.
- Base monetaria congelada en 41-42 billones de pesos por 9 meses.
- 97% de depósitos bancarios financiaron al Estado en julio.
- Morosidad crediticia del 12,8% para familias, 15,9% para personales.
- Dólar mayorista subió 10,5% desde mediados de abril hasta fines de julio.
- Intervención oficial para frenar dólar cerca de $1.500.
La política monetaria argentina se encuentra en un delicado equilibrio, donde una aparente expansión de la oferta de dinero primario no se traduce aún en un impulso significativo para el crédito y la demanda interna. Tras nueve meses de base monetaria congelada en torno a los 41-42 billones de pesos, reflejo de una marcada vocación antiinflacionaria, los últimos dos meses sugieren una leve flexibilización. Sin embargo, el análisis se debate entre si este movimiento es deliberado para reactivar la economía o si responde a factores transitorios.
La principal barrera para que una mayor emisión se traduzca en reactivación es la falta de remonetización de la economía argentina, es decir, no ha recuperado los niveles de dinero en circulación previos a períodos de alta inflación. Gran parte de los pesos emitidos regresan al sistema financiero y son canalizados hacia el Banco Central o el Tesoro, antes que hacia el crédito privado. Los datos de julio son contundentes: el 97% del aumento de los depósitos bancarios se destinó a financiar al Estado, mientras que solo el 3% se dirigió al sector privado. Esta orientación del ahorro público explica la ineficacia de un mero aumento de la cantidad de dinero para estimular el consumo.
A este obstáculo estructural se suma la elevada morosidad en los créditos, con tasas de irregularidad del 12,8% para familias y 15,9% para créditos personales, niveles no vistos en más de dos décadas. Esta situación induce a las entidades financieras a una mayor cautela, restringiendo aún más el crédito disponible. Como consecuencia, el financiamiento en pesos al sector privado ha caído un 2,5% en términos reales en los últimos siete meses, configurando un escenario poco propicio para que la política monetaria impulse la demanda.
El frente cambiario revela las prioridades del Gobierno. Tras una corrección inicial, el dólar mayorista acumuló un alza del 10,5% desde mediados de abril hasta fines de julio. Si bien un tipo de cambio más alto podría haber beneficiado a sectores productivos y a la economía interna, la intervención oficial fue contundente cuando la divisa se acercó al umbral de los 1.500 pesos. El Banco Central vendió títulos atados al dólar por unos u$s1.486 millones, y el Tesoro colocó bonos por u$s4.485 millones, evidenciando que la estabilidad cambiaria y la desinflación son prioridades por encima de la reactivación inmediata.
Esta noticia es crucial para inversores, productores y empresarios argentinos, ya que analiza las limitaciones de la política monetaria para reactivar la economía y la firme prioridad del Gobierno en mantener la estabilidad cambiaria y desinflacionaria. Se debe vigilar si la aparente expansión monetaria se traducirá en crédito real o si la intervención cambiaria continuará limitando las opciones de política económica.

